Análisis de la película Happycracia

 

Análisis de la película Happycracia

El libro Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas de Edgar Cabanas y Eva lllouz fue publicado en 2019, se muestra como una de las criticas mas incisivas es la de la autoayuda, este es un golpe a la realidad e incita a aquellos que lo leen a cuestionarse sobre “el fenómeno cultural” , la felicidad que es convertida en una orden y en una herramienta que tiene el poder de controlar a las personas. Cabanas e Illouz mencionaban que la felicidad lejos de ser un concepto simple, objetivo o científico, solo funcionaba como una forma de poder de control social la cual estaba disfrazada de ciencia buena y neutral.

La obra daba inicio con un ejemplo revelador e ilustrativo mediante una película titulada “The Pursuit of Happyness" (En busca de la felicidad) (2006) , estaba protagonizada por Will Smith, en donde se mostraba la vida de Christopher Gardner un afroamericano de clase media-baja que paso de vivir en la miseria total a ser un éxito empresarial. Esta película muestra perfectamente la narrativa que mencionaban los autores de esta obra ya que se desmantelaba de manera muy meticulosa la idea arraigada de que la felicidad, el éxito y el fracaso dependen exclusivamente de la actitud mental, el optimismo, la resiliencia, el esfuerzo individual y de aquellas circunstancias de la vida.

Mediante los posteriores capítulos la obra expone varias dimensiones y conduce al lector a un análisis minucioso sobre la felicidad y de como esta se ha convertido en una forma sofisticada de control social, en un mecanismo de responsabilidad individual y en un tipo de mercancía perfecta para el capitalismo neoliberal del sigo XXl.

El primer capitulo titulado” : Expertos en tu bienestar” narra con lujo de detalle el surgimiento y la consolidación de la psicología positiva como una disciplina científica de primer orden, Martin Selugman uno de los principales fundadores describió el origen de su visión un tanto mística con un lenguaje que recuerda ciertas revelaciones religiosas. Se mencionaba que un día común la hija de Nikki de cinco años quitaba las malas hierbas del jardín, Seligman de pronto tu una “epifanía”, él regaño a su hija por tirar las hierbas en todos lados, y en es instante la niña le recordó a su padre que ella por algún tiempo se quejaba, pero cuando llego a cierta edad dejo de hacerlo y le dijo: si yo pude dejar de quejarme, tú también podrías dejar de gruñir. 

La psicología solía equivocarse con muchos padres y sus hijos ya que hacia hincapiés que el corregir lo negativo no ayudaba a promover el desarrollo del potencial de los niños. Seligman mencionaba que para el eso fue una epifanía y que no halaba una manera más mística de explicar el origen de la psicología positiva.

Sin embargo, los autores de esta obra explicaron que lo que manifestó Seligman como un manifiesto introductorio a la psicología positiva era una propuesta un tanto difusa e imprecisa, ya que tomaba afirmaciones y conceptos evolucionistas, psicológicos y filosóficos, poniendo a la psicología positiva como una amalgama heterogénea, por lo tanto, los autores consideraron que era de cierta medida arbitraria.

La crítica a la ciencia de la felicidad por parte de los autores señalaba que la psicología positiva parecía mas un movimiento ideológico maquillado y cubierto de ciencia, mencionaban que la PP (piscología positiva) simplificaba a la realidad reduciéndola a un simple par de rasgos que se podían modificar y cambiar fácilmente, no importaba el contexto o la cultura del individuo.

También se criticaba aquellos métodos que medias la felicidad como, “las escalas de la felicidad” que solo median conceptos pobres y vagos; la PP tendía a publicar solo aquellos resultados positivos para promover la productividad, la resiliencia y el optimismo que encajan con lo que el capitalismo requería.

La psicología positiva forjo poderosas y rentables conexiones/relaciones con los economistas de la felicidad ya que crearon una alianza sin precedentes, Layard defendía que la felicidad podía ser medida con exactitud y que la felicidad en si consistía esencialmente en aumentar los niveles de placer y disminuir el dolor de las personas.

Otro autor mencionaba los verdaderos determinantes de la felicidad eran en su totalidad relativos ya que al juzgar la felicidad las personas tendían a comparar sus situaciones actuales con aquellas que son impuestas como normas. De allí surgía la interrogante de los economistas de que la felicidad al ser relativa provocaba que las mejoras y los intensivos económicos terminarían siendo algo inútil.

Por ende, uno de los principales medios con los que cuenta esta industria es la pretendida “ciencia de la felicidad” o Psicología Positiva. En general todo un entramado empresarial que funciona a modo de lobby invierte una gran cantidad de dinero para que la cuestión de la felicidad esté en la primera línea de la agenda política y académica. Uno de los postulados principales de esta “ciencia” es que los estados psicológicos dependen principalmente de la voluntad individual, es decir, una especie de fuerza interior como un auténtico “yo” que se puede moldear con unas sencillas técnicas sin demasiada base científica.

La constante necesidad de automejorarse hace que las personas tengan un estilo de vida mas individualista, por ello este estilo de vida afecta no solo a uno sino a la estructura social.

El segundo capítulo titulado” Reavivar el individualismo”, muestra como la ciencia de la felicidad sirve como un medio de justificación hacia el individualismo, mediante un discurso que parece no ser ideológico, la psicología positiva con ayuda de su autoridad científica, legitima el postulado de que la riqueza y la pobreza, el éxito y el fracaso son fruto de los actos individuales.

Los autores mencionan que la literatura de la PP ayuda a demostrar el movimiento que es caracterizado por axiomas individualistas y de la sensibilidad social, aquella ciencia contribuye a la creación y legitimación de la suposición de que no hay problemas sino solo deficiencias psicológicas individuales, como menciono Margaret Thatcher “no existe la sociedad, solo existen los individuos”.

La psicología positiva hace que la narrativa paradójica del crecimiento personal tiende a generar un tipo de insatisfacción y malestar, al establecer la felicidad como un objetivo difuso, se convierte en una meta no accesible y termina generando una serie de “buscadores de felicidad” que viven preocupados por cómo serán felices. 

Aquella búsqueda interminable se termina convirtiendo en una mercancía perfecta para un mercado, el cual se nutre normalizando la obsesión que tiene las personas por el bienestar psicológico.

Este capítulo también menciona algo sobre la introducción de la felicidad en el mundo educativo, mostrando el hecho de como las escuelas se han adaptado a los programas de psicología positiva que enseñan a los niños ciertas habilidades como la resiliencia, el optimismo y la inteligencia emocional, aquellos programas tienden a responsabilizar a los estudiantes de su propio bienestar emocional e ignoran los factores que también tiene un papel, algunos de ellos son la desigualdad educativa, los recursos escolares y el apoyo familiar.

La educación se basa en la felicidad ya que puede enseñar a los niños el como deben adaptarse a las circunstancias injustas y que no solo las cuestionen, enfatizan el control individual sobre las emociones, y se busca transmitir el mensaje de que el fracaso académico y el emocional son responsabilidad personal y no consecuencia de los sistemas educativos desiguales.

Se mencionaba a la meritocracia emocional como un mito que relacionaba la felicidad propia con aquellos esfuerzos que se realizar previamente y que aquella persona que no sea feliz era debido a que no se han enforzado en su totalidad y que no han trabajado, esto provoca que las personas sean más autoexigentes consigo mismas y que terminen comparándose con los demás.

El filósofo Gilles Lipovetsky menciona que, en la sociedad, admitir que se está pasando por un mal momento es casi un acto de vergüenza y de debilidad. Se ha inculcado que las personas deben proyectar optimismo y confianza, lo que provoca que muchas personas oculten sus emociones reales y repriman su malestar.

Lo que los autores del libro ponen en duda es la capacidad de las técnicas terminan provocando cambios significativos y duraderos en la estructura de la persona.

El tercer capítulo titulado “Positividad en el trabajo” analiza como la felicidad se ha convertido en una condición para poder sobrevivir en el mundo laboral, se toman modelos psicológicos insuficientes y obsoletos desde el punto de vista empresarial, la ciencia de la felicidad ofrece una perspectiva renovada sobre el bienestar laboral que se ajusta a las demandas de control, la flexibilidad y la responsabilidad de los trabajadores.

Aquellas empresas han incorporado de manera masiva las técnicas de felicidad para incrementar la productividad, la reducción del estrés y la promoción del compromiso de los empleados con la cultura corporativa/empresarial, prometen que los trabajadores son mas felices al ser más productores, creativos y mas resilientes antes los problemas.

Las técnicas de la felicidad facilitaron el acenso y la conformidad de los empleados con la cultura empresarial, se exige explotar las emociones positivas poniéndolas al servicio de la productividad, el trabajador debe mostrarse entusiasmado, optimista y comprometido en las labores.

La gestión emocional se desplaza sobre los hombros de los empleados, se presentan cargas como la incertidumbre del empleo, la competividad y la inseguridad estructural. Cuando un trabajador esta insatisfecho el problema no suele radicar en las condiciones laborales sino mas bien en su incapacidad para gestionar las emociones.

La felicidad crea nuevas formas de opresión, los empleados deben ser capaces de realizar “trabajo emocional”, deben fingir ser entusiastas incluso cuando se sienten agostados, la obligación de mostrarse siempre positivos provoca lo que los autores llaman 2 disonancia emocional” que es la distancia que hay entre lo que no siente realmente y lo que se debe aparentar sentir.

Por ende, la cultura de la positividad laboral individualiza los problemas que son también estructurales. Este capítulo también trata a profundidad cómo la psicología positiva se ha sido incorporada en el ámbito laboral para aumentar la productividad y el compromiso de los empleados. Se mencionaba el término “salario emocional” que es un argumento de contratación en determinados tipos de industrias y las palabras flexibilidad, conciliación y buen ambiente están en primera instancia.

El cuarto capítulo titulado “Se vende ego feliz” explora como la felicidad de ha convertido con el tiempo en el producto principal de la industria global y multimillonaria, la industria incluye terapias positivas como la literatura de autoayuda, los servicios de coaching, las consultorías profesionales, las aplicaciones digitales y los métodos que ayudan a la mejora personal, todo está destinado a construir un perfil especifico de la felicidad.

Hoy en día la felicidad se compone de toda una serie de “mercancías emocionales “como los servicios, las terapias y los productos que promueven y prometen una mayor autogestión emocional, aquellas características definen la imagen ideal de un ciudadano neoliberal.

            Las mercancías emocionales se mueven por hilos complejos, pueden comenzar como teorías de instituciones universitarias pero que luego se incorporaran a otros ámbitos como empresas y fundaciones, aquellas industrias promueven los estilos de vida y consumo.

Aquella línea que existe entre la ciencia, la terapia y el marketing se vuelven más confusas los psicólogos positivos escriben libros de autoayudas y allí es donde la felicidad circula como una mercancía con valor económico.

La industria de la felicidad se convirtió en el bienestar que paso a ser objeto de consumo perpetuo, ya que siempre hay un nuevo libro que leer, un curso que tomar o una aplicación que descargar, esta dinámica se alimenta de la propia naturaleza difusa que proviene de la felicidad.

Ambos autores señalan que la mercantilización transforma la búsqueda del bienestar y que lo convierte en un proyecto de consumo que no tiene fin, se deja a un lado la búsqueda del cambio social y se suele invitar a los individuos a comprar soluciones privadas para aquellos problemas que tiene raíces estructurales, la felicidad de priva y se convierte en un proyecto individual en lugar de ser un bien común y una aspiración colectiva/conjunto.

Una de las claves es el concepto de florecimiento: florecer es un proceso continuo e infinito, un horizonte de realización personal, no un estado final y acabado.

El trabajo profundo y la realización personal no son un crecimiento, en cambio pueden ser positivos e incluso necesarios en las vidas de las personas, por ello encontrar un equilibrio resulta fundamental para sentirse bien con sigo mismo.

El quinto capitulo titulado “ser feliz, la nueva normalidad”, quería demostrar que el discurso científico de la felicidad se ha apropiado del lenguaje, definiendo ciertas expectativas y criterios psicológicos los cuales permitirán que se realice una evaluación de los criterios que permiten evaluar los comportamientos, las acciones y los sentimientos como normales y adaptativos, la felicidad no es solo un objetivo deseable, sino mas bien es una marcador de la normalidad psicológica y funcional.

Los autores analizaban la distinción que los científicos de la felicidad establecían entre las emociones positivas y negativas, se cuestionaban la división que existía en esta perspectiva sociológica, se simplificaba la complejidad de la experiencia emocional y establecía una jerarquía donde existía emociones deseables como la alegría y emociones no deseables como la tristeza.

Se identificaba a la felicidad con la productividad, la funcionalidad, la normalidad y la infelicidad con lo contrario, la ciencia de la felicidad colocaba a las personas en un tipo de encrucijada y las obligaba a elegir entre estar bien o sufrir, aquella perspectiva suponía que un individuo  es capaz de elegir tanto la positividad como la negatividad.

Las tragedias eran inevitables, los científicos de la felicidad reconocían que el sufrimiento y la satisfacción eran opciones personales, aquellas personas que no utilizaban sus adversidades como oportunidades eras sospechosos de querer su propio malestar, esta perspectiva transformaba el sufrimiento legitimo en una patología o en una deficiencia personal.

Los autores reflexionaban sobre los peligros que convertir el sufrimiento en algo material/ instrumental al considerarlo improductivo e inútil, la psicología positiva no negaba la existencia del sufrimiento, pero recalcaba que era un tipo de crecimiento o una experiencia de aprendizaje, como un desafío a superar.

En primera instancia se pone como algo simple al dolor legitimo y se supone que siempre aquella situación grave puede volverse positiva, se culpabilizaba a quienes sufrían por no ser capaces de extraer cosas positivas de su dolor y se ignoraba algunas formas de sufrimiento eran producto de injusticias estructurales que requerían de cambios sociales.

Se comercializado la felicidad y esta visión individualista minimiza o ignora los factores sociales, económicos y políticos que influyen en el bienestar de las personas, sugiriendo que la felicidad es una elección personal y es que esto se ha convertido en un acto problemático con el tiempo, pues parece que si no “se hace o se tiene algo” es porque no se han esforzado lo suficiente.

En conclusión, el libro “Happycracia” representa una contribución significativa en la comprensión, critica el como la ciencia y la industria de la felicidad controlan las vidas de las personas, los mismos autores de esta obra no argumentan en contra de la felicidad como tal, sino que van en contra de la visión reduccionista de la vida que esta ciencia muestra y que cada día esta mas avanzada.

Los autores terminaron reiterando cuatro preocupaciones: la ciencia de la felicidad es débil como ciencia, la noción científica de la felicidad ayuda y sirve a intereses ideológicos, la ciencia de la felicidad genera resultados paradójicos y crea insatisfacción, por último, se identifica a la felicidad con funcionalidad y sufrimiento con la patología.

Bibliografía

Cabanas , E., & lllouz, E. (2019). Happycracia. Paidós.

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Núñez, D. (16 de junio de 2024). Obtenido de https://gestionarpersonas.es/happycracia-como-la-ciencia-y-la-industria-de-la-felicidad-controlan-nuestras-vidas-resena/

Rodriguez, L. (10 de septiembre de 2019). Obtenido de https://luisrodriguezpsicologo.com/resena-del-libro-happycracia-como-la-ciencia-y-la-industria-de-la-felicidad-controlan-nuestras-vidas/ 


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