Análisis de las películas "Romero" (1989) y "Argentina, 1985" (2022)

 



Análisis de las películas "Romero" (1989) y "Argentina, 1985" (2022)

La película Romero (1989) fue dirigida por John Duigan y la película de Argentina en 1985 (2022) fue dirigida Santiago Mitre, amabas películas comparten una misión en común, debían dar testimonio de la lucha contra regímenes represivos en América Latina, buscaban honrar la memoria de las victimas y celebrar a quienes fueron valientes y se enfrentaron al poder, aunque eso significase perder la vida.

Las dos películas fueron producidas en contextos históricos y cinematográficos diferentes, pero convergen temas fundamentales como la dignidad frente a la barbaridad, el coraje de los individuos que transformaron su profesión por asistir a una misión. El papel que jugaban las instituciones, en una la iglesia católica y en el otro el sistema judicial, se busca explorar todos estos elementos y de esta manera comprender ambos contextos históricos.

Primeramente se explicara la película “Romero” (1989), esta obra cinematográfica se sitúa en los años setenta y ochenta en El Salvador, este país centroamericano pasaba por uno de los periodos mas violentos de su historia, se presentaron acontecimientos horribles que fueron marcados por una brutal represión, la actividad de escuadrones de la muerte, las desapariciones forzadas, las torturas y los asesinatos sistémicos.

En las elecciones de 1977 se presencio un fraude electoral muy alto, ele ejercito y las fuerzas de seguridad con ayuda de los sectores oligárquicos y el apoyo indirecto de Estados Unidos impidieron que las personas votaran de manera libre, se bloquearon los medio de transporte como los autobuses que transportaban a los votantes y se violentaron a los ciudadanos; el argumento oficial mencionaba que se cometía la insurgencia marxista- leninista del frente Farabundo Martí para la liberación nacional o conocida como FMLN, la realidad era que una gran parte de la represión estaba dirigida hacia los campesinos pobres, los activistas sociales, los estudiantes y los miembros del clero que estaban comprometido con los pueblos mas vulnerables.

En todo este ambiente de terror, la Iglesia Católica se encontraba divida profundamente , ya que por un lado estaban los sacerdotes y los religiosos que estaban influenciados por la tecnología de la liberación, puesto que trabajaban directamente con las comunidades pobres y denunciaban las injusticias; por otro lado estaba la jerarquía eclesiástica que era más conservadores y prefería mantener una relación estables con el gobierno militar y quería evitar conflictos que pudieran destruir la iglesia , en medio de todo este caos se nombro como Arzobispo de San Salvador en 1977 a Óscar Arnulfo Romero.

Romero fue un sacerdote conservador, ortodoxo y político, se creía que su elección no causaría problemas ni con el gobierno ni con los sectores conservadores, él se consideraba como no apto para el cargo ya que tenía un carácter tímido y la mayoría de sus compañeros pensaba que él sería el último en tener una posición alta.

Un impacto que hizo despertar a Romero fue el asesinato de su amigo (el padre Rutilio Grande), tras su muerte Romero asumió el cargo de arzobispo y comprendió que no podía permanecer neutral en la situación ya que se estaban asesinando inocentes, que lo único que buscaban era proteger a los pobres. Romero cerro las iglesias en protestas, celebro una misa en la catedral de todo el país y visitaba a las comunidades afectadas.

La película incluyo varios fragmentos de las palabras reales que Romero menciono en homilías, entrevistas y discursos grabados.

Se mostraron escenas de la masacre del 22 de febrero de 1977 cuando la guardia nacional abrió fuego en contra de decenas de fieles que protestaban en la Plaza Libertad enfrente de la catedral, se observaban imágenes de violencia que eran perturbadoras y mostraba cuerpos ensangrentados.

Romero escuchaba los testimonios de los campesinos que habían perdido a sus familiares y que habían sido torturados o que han presenciado atrocidades, todas estas conversaciones fueron filmadas con gran cuidado para poder transmitir esos sentimientos de desconsuelo.

Poco a poco, el arzobispo se revela como un hombre de creciente coraje. A veces exhibe valentía física, como cuando se sube a una camioneta con matones armados y enmascarados, o se niega a dejarse intimidar por las armas de una fuerza militar hostil que ocupa una iglesia parroquial.

Esta película contribuyo de manera muy significativa a la memoria del arzobispo mártir y a aquellas victimas de la violencia que se dio en El Salvador; se mostraron las elecciones libres, el derecho a formar sindicatos, la reforma agraria, la libertad de expresión, la protección contra registros, incautaciones y asesinatos irrazonables.

Esta obra muestra como se trazaba el camino de Romero hacia el martirio con una sensación de fatalismo y también de profunda dignidad, a medida que su voz se hacía más fuerte, su impacto en la conciencia crecía, las amenazas sobre su vida se volvían mas palpables, él era consciente del riesgos, pero no se rendía y se mantenía firme en si deber pastoral debido a que él no podía mantener silencio ante tanta sangre derramada.

Se observo que la película quería mostrar un tipo de transformación radical, a través de un hombre que inicialmente fue conservador y cauteloso, para pasar a un hombre que convierte la voz profética de los pobladores de El Salvador, él cual en ese entonces era un país sumido en la violencia.

Se muestra en varias escenas el como la fe cristiana de Romero se traduce en un tipo de compromiso social un tanto radical para defender a la dignidad humana. La evolución de Romero se convirtió en un viaje espiritual y político que reflejaba la tensión entre la obediencia eclesiástica y la responsabilidad que tenia con el pueblo, no se minimizaba la brutalidad que se mostraba en aquel contexto histórico al contrario se mostraba esa lucha que tenían las personas por los derechos humanos.

Se posiciono como un símbolo de lucha por los derechos humanos y la justicia social, esta obra invitaba a que las personas reflexionasen sobre el papel que tenía la conciencia ética en aquellos tiempos de crisis y de aquel poder que tenia una personal cuando decidía actuar, seguía sus principios e incluso arriesgaba la vida, Romero era presentado como un modelo de integridad y valentía.

La película quería mostrar un corazón noble, y la actuación de Julia es interesante, contenida y meditada. Romero no era un agitador, sino un hombre razonable que no puede negar la evidencia de sus ojos y su conciencia. La debilidad de la película reside en cierta previsibilidad implacable, se puede presentir que en cada momento lo que sucedería a continuación y que ciertas tomas parecen predecibles incluso en las primeras tomas. No se despertaba sentimientos explosivos sino más bien tristes que generaban enojo.

Al ser la producción católica, se presentaron en la historia una perspectiva eclesiástica, los personajes laicos, campesinos, activistas y guerrilleros aparecieron principalmente como beneficiarios de la protección de Romero, se evitaba profundizar en aspectos controversiales, como por ejemplo las críticas que Romero recibía tanto de sectores conservadores de la iglesia como de aquellos grupos revolucionarios que consideraban muy insuficiente su rechazo a la violencia.

La segunda película “Argentina de 1985” se situaba en uno de los momentos mas significativos de la historia argentina del siglo XX en el juicio a las juntas militares que gobernaron aquel país durante la última dictadura, para poder comprender aquella trascendencia, es necesario entrar en el contexto de aquella época y de ese periodo conocido como “Proceso de Reorganización Nacional”.

Hubo un golpe de estado el 24 de marzo de 1976 provocando la salida de la presidenta Isabel Martínez de Perón y se instauraron a una junta militar que estaba integrada por los comandantes de las tres fuerzas armadas que eran: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, el siguiente acontecimiento fue uno de los periodos mas oscuros de la historia argentina, se observo el terrorismo del estado sistemático que incluyo torturas, secuestro, violaciones y desapariciones violentas.

Aquella dictadura finalizo tras la derrota argentina en la Guerra de las Malvina en 1982, Raúl Alfonsín quien fue elegido presidente en 1983, se convirtió en el primer mandatario democrático tras siete largos años de dictadura, una de las primeras decisiones que se tomo fue para impulsar el enjuiciamiento de los máximos responsables de aquella dictadura.

Es importante mencionar que el camino hacia la justicia estaba lleno de obstáculos, los militares aun mantenían el poder, existía un miedo generalizado a nivel nacional sobre la posibilidad de un nuevo golpe de estado, el código de justicia militar mencionaba que los crímenes cometidos por el personal militar debían ser respectivamente juzgados por los tribunales militares.

Gracias a Alfonsín se creó la comisión nacional sobre la desaparición de personas conocida como CONADEP, estaba presidida por Ernesto Sábado, se realizaban investigaciones y se documentaban las violaciones hacia los derechos.

El informe “Nunca Más” fue publicado por l CONADEP en septiembre de 1984 y documento varios casos de desapariciones, torturas y asesinatos, lográndose convertir en un bestseller en Argentina y en un documento histórico muy importante.

Alfonsín impulso las reformas legales para que los tribunales civiles pudiesen juzgar a los militares, en el caso de que los tribunales se declarasen incompetentes. Cuando la justicia militar declino el juzgamiento hacia los militares la causa paso a la cámara federal en lo criminal y el correccional de la capital federal.

Uno de los aspectos más relevantes fue aquellas escenas en donde se presentaban a los protagonistas como héroes, Julio César Strassera no era una figura muy destacada como tal, mas bien era un fiscal de carrera, profesional y meticuloso, pero no era un activista de derechos humanos ni tampoco era alguien muy conocido.

Se mostraba a Strassera como un hombre muy común, que solo tenía sus manías y preocupaciones diarias, Ricardo Darín lo interpretaba como una combinación de determinación profesional y de vulnerabilidad humana, era un fumador empedernido que se obsesionaba con ciertos detalles, incluso lo llamaban “El Loco Strassera” no precisamente por su audacia sino mas bien por sus excentricidades personales.

Luis Moreno Ocampo era un personaje que era aún más improbable como aliado en aquella cruzada, provenía de una familia con simpatías militares, era un joven jurista de apenas treinta años, era un inexperto en ciertos casos, la película exploraba la tensión que eso generaba, él debía enfrentarse a sus propios orígenes familiares y a las expectativas del círculo social al que pertenecía.

La dinámica entre estos dos personajes es que uno de los puntos fuertes de la obra, Darín y Lanzani se complementaron magistralmente ya que el primero era un mentor experimentado pero cansado y el otro era un aprendiz enérgico que aportaba con vitalidad.

Ellos no eran ni héroes ni santos solo eran profesionales del derecho que, en palabras de esta obra, reconocían que la historia no la hacían los tipos comunes.

La película dedicaba tiempo considerable al proceso de reclutamiento, en escenas de entrevistas en donde se mostraba el idealismo juvenil y la determinación de los jóvenes que estaba dispuestos a arriesgar sus carreras por participar en aquel juicio.

Es importante mencionar que la justicia histórica no fue lograda por héroes o figuras predestinas, sino mas bien por personas comunes que seguían sus propios principios.

Aquellos jóvenes abogados tuvieron que investigar miles de casos de violaciones de derechos humanos en solo dos meses y recurrieron al informe “Nunca Mas” y entrevistaron directamente a sobrevivientes y familiares de las víctimas, el trabajo que realizaron fue agotador, traumático y peligroso.

El centro de esta obra son aquellas escenas del juicio como tal, comenzó el 22 e abril de 1985 y se prolongo hasta agosto de ese mismo año, durante ese periodo de tiempo un total de 833 testigos presentaron declaraciones ante el tribunal integrado por seis jueces de la Cámara Federal.

Se recrearon varios testimonios que generaron un gran poder emocional, se filmaron las escenas judiciales con total cuidado y se capturo la solemnidad del momento histórico, mientras se mantenía la tensión.

Uno de los testimonios mas importantes y que fue recreado en la película fue el de Adriana Calvo de Laborde, quien fue secuestrada en 1977 cuando estaba embarazada de siete meses y fue llevada a un centro clandestino de detención en donde dio a luz sin asistencia medica y ante las burlas d ellos militares, su relato fue devastador y fue uno de los más difíciles en filmar.

La película planteaba un relato contextualizado sobre un suceso histórico, de cómo fue el juicio a las juntas militares, desde la óptica del Poder Judicial y de la labor de los funcionarios estatales en la búsqueda de pruebas importantes sobre un plan sistemático de aniquilamiento por parte de un gobierno militar y antidemocrático.

También recuerda la importancia de la justicia restaurativa y transicional por parte de los estados democráticos y a partir de esta obra se destaca algunas figuras seminales que formaron parte del proceso judicial.

Fue presenciado como un hecho histórico y de gran significado para la región, el enfoque de la película se suma a la discusión histórico-jurídica sobre las circunstancias de posibilidad de un juicio ante los perpetradores del terrorismo, en estas etapas de transición democrática.

 A casi cuatro décadas de la vuelta a la democracia en Argentina, el filme presenta ante las nuevas generaciones un proceso de gran valor para la memoria colectiva del país y de Latinoamérica.

También es muy certero la manera en que se mostraban cómo se manejaban las audiencias, ellos encabezaban los interrogatorios y eran los que autorizaban y hasta reformulaban las preguntas de Strassera y los defensores, se evitaron todo tipo de exceso en la sala.

En los últimos días la obra de Argentina 1985 recibió críticas por varias situaciones, circunstancias históricas y hasta discusiones que quedaron fuera de la película., cabe recalcar que sería imposible incorporar en una película de poco más de dos horas la densidad del tema y lograr reconstruir con absoluta fidelidad el espíritu que la época mostraba.

En conclusión, las dos obras cinematográficas son fundamentales para recordar la memoria histórica, los derechos humanos y la justicia en América Latina, “ Romero” (1989) y “Argentina en 1985” (2022)  aunque están separadas por tres décadas, se pueden relacionar por su compromiso con la verdad y la dignidad humana, ofrecen lecciones sumamente importantes sobre le coraje moral, la importancia de las instituciones, aquel valor del testimonio y la necesidad de preservar la memoria como acto de justicia y resistencia contra todos lo actos que quedan impunes.

Bibliografía

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Afari

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